USMP FCCTP VIDA UNIVERSITARIA TIPS RAFAEL ROBLES NATALY NUNEZ 1
  • 29 agosto, 2018
  • Tips

Por: Lic. Rafael Robles Olivos

Docente e investigador de la Escuela Profesional de Ciencias de la Comunicación

En la actualidad, todo profesional debe reunir una serie de cualidades que le permitan desenvolverse en el mercado laboral. Por esta razón, contar con una escritura impecable se hace necesario, pues te permitirá plasmar las ideas que lleves consigo y fortalecerás aptitudes fundamentales para el desarrollo de toda persona como la atención, la concentración y la organización de tus actividades.

Además, te permitirá profundizar en diferentes aspectos de la vida académica y personal, a tal punto que incrementarás tu bagaje de forma impresionante. Tomando en cuenta estas premisas, sigue estos pasos que te convertirán en un maestro al momento de desarrollar tus argumentos:

1. Para escribir bien hay que leer (y mucho). De lo contrario, sería como pedirle a un aspirante a futbolista que aprenda la magia de un regate sin ver a Messi o a Neymar romper cinturas en el área chica. Decía Ryszard Kapu?ci?ski (el Maradona del periodismo, ya que andamos con eso) que, para producir una página, primero debías haber leído por lo menos cien.

Si bien el autor de Ébano y otros libros memorables se refería a la crónica, es importante considerar que, mientras más leamos, mejor redactaremos; ya sean afiches publicitarios, notas de prensa, tu tesis de licenciatura, cartas de amor o hasta correos institucionales a tu jefe (y cuidado que te encuentra “horrores” ortográficos). Escribir bien, no importa el contexto, es nuestra mejor carta de presentación.

2. Se habla mucho de la necesidad de contar con un gran nivel de cultura general para escribir. Es verdad: mientras cuentes con mayor cantidad de conocimientos sobre diferentes temas, nuestra capacidad para establecer comparaciones, diagnosticar contextos, estructurar opiniones bien fundamentadas o incluso buscar las respuestas más adecuadas en los lugares correctos se verá fortalecida. ¿Cómo empezar? Aprende de cada materia que esté a tu alcance (recuerda que, con internet, casi todo es accesible). Usa libros, revistas y portales web como Google Académico, YouTube, Netflix o las herramientas que desees. Consume toda la información confiable (insisto, confiable) que puedas, sin límite de velocidad, desde animes, cine y deportes extremos, hasta la influencia de las redes sociales en la política, las teorías científicas sobre la formación del universo y los motivos que llevaron al homo sapiens a caminar en dos pies. Todo lo que aprendas te servirá.

3. Corregir es otro punto muy importante. Fijarse en posibles redundancias, en párrafos que no se entienden, en frases clichés, errores ortográficos (son como los ácaros, no los ves, pero ahí se encuentran) o escenas de humor donde hay de todo, menos, precisamente, humor. Un consejo: lee en voz alta tu texto, una y otra vez, de ser posible hasta que te quedes ronco. Otro consejo: corrige hasta que te guste lo que has escrito. Tú, y nadie más que tú, serás tu primer lector. Luego, si tienes suerte, vendrán los demás y veremos qué tal.

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